
Chimbote en Línea.- En un contexto donde la eficiencia es vital para reactivar el país, no podemos construir el futuro del Perú dándole la espalda a la mitad de nuestro talento. En las obras, apenas 7 de cada 100 personas somos mujeres, y en las gerencias la ausencia es casi total. No es solo un tema de equidad: es un error empresarial. Sin diversidad, estamos perdiendo la rentabilidad y la eficiencia que el sector tanto necesita.
Como administradora, no me ando con vueltas: el talento no tiene género, pero lo que si tiene son resultados. En mi equipo, el 80% del área administrativa y el 60% de la dirección operativa son mujeres.
Y no es por cumplir una cuota social, sino por pura eficiencia. Con ellas al frente, hemos logrado los mejores resultados de nuestra historia. Incluirnos en la construcción no es hacernos un favor; es, simplemente, la decisión de negocios más inteligente para quienes buscamos una industria sólida.
Los estudios son claros, pero mi experiencia lo es aún más. Una gestión liderada por mujeres aporta un rigor que se traduce en confianza para cualquier inversionista, ya sea en proyectos públicos o privados. No es solo cuestión de orden: la diversidad eleva la productividad hasta en un 6%. Al final del día, esto significa proyectos que se entregan a tiempo, con mayor calidad y sin los sobrecostos que tanto castigan al sector.
Hoy más que nunca, el Perú necesita control y transparencia para proteger sus obras, y ese es precisamente el perfil que el talento femenino aporta a la construcción. Mi posición es clara: invertir en la mujer es invertir en el éxito del sector.
Dejemos de verlo solo como un tema de equidad y empecemos a percibirlo como lo que realmente es: la clave para una industria más sólida, transparente y rentable.
El futuro del país también se construye con manos femeninas. (Por: Ninel Romero Bartusiak*)
*Ninel Romero Bartusiak. Licenciada en Administración de Empresas, Especialista en Gestión Pública. Gerente General de Constructora Quimera S.A.C

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