Chimbote en Línea.-Si vendes por redes sociales, trabajas por tu cuenta o tienes un negocio pequeño, entender por qué conviene separar la cuenta personal de la del emprendimiento puede ayudarte a resolver un problema muy concreto: no saber cuánto ganó realmente tu negocio al terminar el mes.
Cuando cobros, compras personales y pagos
a proveedores aparecen mezclados, el saldo disponible deja de mostrar con
claridad cómo está funcionando la actividad.
La solución puede empezar con algo sencillo: utilizar una cuenta bancaria para concentrar los movimientos del emprendimiento y otra para tus gastos personales. Antes de hacerlo, conviene comparar los tipos de cuentas disponibles y elegir según el uso que les darás, los movimientos habituales y sus condiciones.
Qué se complica cuando todo pasa por la misma cuenta
Al comenzar un emprendimiento, utilizar
una sola cuenta puede parecer práctico. El problema aparece cuando aumentan las
ventas y ya no resulta sencillo distinguir qué dinero entró por el negocio y
qué parte salió para gastos personales.
Calcular cuánto deja realmente el negocio
Facturar S/ 5.000 durante un mes no
significa haber ganado S/ 5.000. De ese monto pueden salir compras de
mercadería, materiales, transporte, servicios, herramientas u otros costos
necesarios para seguir trabajando.
Si además utilizas el mismo saldo para
pagar compras personales, resulta más difícil calcular cuánto quedó después de
cubrir la operación. Tener los movimientos separados facilita comparar ingresos
y egresos y observar con mayor precisión el margen que deja la actividad.
Sustentar los ingresos con mayor orden
Una entidad financiera puede considerar
distintas variables cuando evalúa una solicitud de crédito, entre ellas los
ingresos, las obligaciones existentes y la capacidad de pago.
Mantener los movimientos del
emprendimiento separados no garantiza que obtengas financiamiento, pero sí
facilita identificar qué depósitos corresponden a la actividad y presentar
información más ordenada cuando sea necesario sustentar ingresos.
Si todo está mezclado, primero tendrás
que reconstruir cuáles movimientos eran ventas, transferencias propias o
ingresos de otra procedencia.
Llevar un mejor control tributario
Separar cuentas tampoco reemplaza la
contabilidad, los comprobantes de pago ni las obligaciones que correspondan
ante SUNAT.
Sin embargo, permite ubicar con mayor
facilidad los ingresos y gastos relacionados con la actividad, algo
especialmente útil cuando necesitas revisar operaciones o reunir documentación.
El beneficio está en la trazabilidad: en
lugar de buscar una compra de insumos entre consumos personales, puedes revisar
directamente los movimientos relacionados con el emprendimiento.
Evitar gastar el capital de trabajo
Este es uno de los riesgos más
importantes de mezclar el dinero.
Imagina que después de varias ventas
tienes S/ 4.000 disponibles. Parte de ese saldo puede parecer libre para
utilizar, aunque S/ 2.000 estén destinados a reponer stock y S/ 700 al pago de
un proveedor.
Si esos fondos se gastan en necesidades
personales, el problema aparece cuando llega el momento de volver a financiar
la operación. Separar las cuentas ayuda a recordar que dinero disponible no
siempre significa dinero que puedes gastar.
Una cuenta para el negocio y otra para
tus gastos
La organización no necesita ser
complicada.
Puedes concentrar en una cuenta los
cobros provenientes de ventas o servicios y realizar desde allí los pagos
vinculados con la actividad. La segunda queda reservada para tus gastos
personales.
Luego puedes establecer una fecha para
trasladar un monto desde la cuenta utilizada por el emprendimiento hacia la
personal.
Aunque muchas veces se lo llama
informalmente “pagarte un sueldo”, si eres una persona natural con negocio
puede ser más preciso considerarlo un monto periódico destinado a tus gastos
personales.
El tratamiento cambia si trabajas mediante una persona jurídica u otra estructura empresarial. Lo importante desde el punto de vista de la organización es evitar sacar dinero del negocio cada vez que necesitas hacer una compra personal.
Fuente: Shutterstock
Cómo definir cuánto transferirte
El monto debería surgir de los números
del negocio y no únicamente de lo que quieras gastar durante el mes.
Primero considera los costos necesarios
para seguir operando, las obligaciones próximas y el capital que necesitas
conservar. Después puedes definir cuánto es razonable trasladar a la cuenta
personal.
También puedes establecer una frecuencia,
por ejemplo mensual o quincenal.
Así, un mes de ventas particularmente
bueno no se transforma automáticamente en un aumento de tus gastos personales.
Parte del excedente puede quedar disponible para reponer mercadería, atravesar
un periodo de ventas más bajas o financiar una necesidad futura del negocio.
Qué revisar al elegir la cuenta que vas a
utilizar
La mejor alternativa dependerá de cómo
cobras y pagas habitualmente. Antes de decidir, revisa:
● costos
y condiciones de las transferencias, sobre todo si haces pagos frecuentes;
● límites
por operación o por día, para que no interfieran con montos habituales del
negocio;
● facilidad
para recibir dinero, según los medios que utilizan tus clientes;
● estados
de cuenta y registro de movimientos, para poder revisar ingresos y gastos
posteriormente;
● mantenimiento
y otras condiciones del producto, especialmente si buscas mantener una
segunda cuenta exclusivamente para organizar las finanzas.
No necesitas contratar la alternativa con
más funciones. Necesitas una que se adapte al volumen y al tipo de operaciones
que realizas.
Separar las cuentas y formalizar son
decisiones relacionadas, pero distintas
Abrir una segunda cuenta para ordenar tus
movimientos no equivale a formalizar un emprendimiento.
Si desarrollas una actividad económica
que genera ingresos, debes revisar las obligaciones que correspondan ante
SUNAT. En Perú, una persona natural también puede inscribirse en el RUC y
desarrollar una actividad empresarial sin constituir necesariamente una persona
jurídica.
Por eso, no existe un monto mensual
general a partir del cual recién tenga sentido empezar a formalizar.
Lo adecuado es revisar desde el inicio
qué régimen tributario corresponde según la actividad, los ingresos previstos y
las características del negocio.
Separar los movimientos desde temprano
puede facilitar ese proceso porque ya tendrás un registro más claro de cómo se
mueve el dinero.
Tres señales de que la separación está
funcionando
1. Puedes
saber cuánto dejó el negocio. Al revisar el mes, distingues con facilidad
cuánto ingresó, cuánto se utilizó para operar y qué resultado quedó.
2. No
necesitas buscar gastos entre movimientos personales. Compras de
mercadería, pagos de servicios o transferencias a proveedores aparecen
concentrados y son más fáciles de identificar.
3. Tus gastos personales no comprometen la operación. El monto que transfieres para tu uso no utiliza dinero que necesitas para cubrir obligaciones, reponer productos o mantener el negocio funcionando.
Fuente: Shutterstock
Más claridad para tomar decisiones
Entender por qué conviene separar la
cuenta personal de la del emprendimiento no se trata solamente de tener dos
cuentas en lugar de una.
El verdadero objetivo es saber qué dinero
corresponde al negocio, cuánto necesita para seguir funcionando y qué parte
puedes destinar a tus gastos personales.
Cuando los movimientos están diferenciados, resulta más sencillo medir resultados, ordenar la información y evitar que el capital de trabajo termine utilizándose como si fuera dinero disponible para cualquier gasto.Esa claridad permite tomar decisiones sobre el emprendimiento a partir de sus números reales.