Entonces un día el espejo tuvo boca y voz y te preguntó: ¿Qué demonios haces con tu vida?
Chimbote en Línea (Por: Víctor Pasco) Todos hemos visto tiempos mejores. Y es que ahora eres una parodia de lo que solías ser. Un chiste contado diez veces que ya no causa gracia. Te acompaño por las calles, por los bares y los autobuses.
Te he llevado a tomar café con bellas señoritas y a hablar de banalidades con jóvenes promesas del arte. Pero nada te ha gustado. Siempre reptas como una puta herida por la ciudad, solo. Apartado de lo que creías o solías ser.
Al cuento, tu cuento, le quedan dos líneas para terminar. Y no lo sabes.
Naciste el día incorrecto, te alimentaste desde entonces de errores y hastío. Tu mal signo se expande hasta la última terminación nerviosa de tu ser. Y se proyecta en cada estupidez que haces.
Ahora voy a dejarte. Únete. No vale la pena salvar a quién disfruta ahogándose. Juega con tu navaja afeitando tu pecho. Enciende todos los fósforos y no olvides dejar el gas escapando por la hornilla. Estarás más solo de lo que solías estar.
Tanto tiempo desperdiciado. Tanto tiempo para llegar a esto.
¿Acaso no puedes verlo? Eres un desperdicio. Reptas como una rata moribunda hasta tu cama, tragas pastillas para dormir y terminas el día con un gran chorro de semen entre tus sábanas: ya no tienes por qué vivir.
Y yo no quiero ver cuando te vueles los sesos. Yo ya no quiero estar más aquí. Coge mi carta de renuncia. Me estoy alejando de ti, como lo han hecho todos los demás. Me he convencido de que no vale la pena.