
Chimbote en Línea (Por Marco La Jara Morales *).- ¿Cuándo va a acabar la violencia contra la mujer?, no existe cuándo termine mientras los operadores de justicia como son los policías, fiscales y jueces tengan claro que pegarle a una mujer es un delito y deben sancionar.
Hemos visto como un ex mayor de la Policía , es decir, un hombre formado en la escuela de oficiales de la Policía Nacional del Perú, masacra a puñetes a su esposa, quien también es policía, frente a la mismísima comisaría en Nuevo Chimbote.
Mientras ello ocurría, dos efectivos policiales vieron el hecho y no tuvieron la capacidad para detener la golpiza y además, abandonaron el lugar dejando a la víctima a merced del desequilibrado ex mayor.
¿Por qué ocurre eso? Porque una buena tanda no está de más, es lo que cree la gente, tanto hombres como mujeres.
Eso está en la cabeza del peruano. Ojo, la cárcel no solo es una sanción para el agresor, también para quien no evita la agresión y para quien no atiende la denuncia, además, existe un registro de sentencias, tema por demás interesante ya que difícilmente una empresa seria o actividad política podría contratar a un delincuente de este nivel que esté en dicho registro.
Sociológicamente ha quedado demostrado que el hombre peruano cree o asume que es un ser superior a la mujer. Nosotros hemos crecido así, con ese prejuicio en la cabeza y por tanto creemos que podemos gritarle, faltarle el respeto, insultarla y hasta pegarle.
Hemos creído que la mujer es bruta, es torpe, es un ser que no tiene destrezas que el hombre si tiene.
Hace un par de meses debatía en un programa de televisión con un pastor evangélico cuya identidad mejor me la reservo, quien en todo momento hacía diferencias físicas y mentales entre el hombre y la mujer.
Éste sujeto afirmaba que una mujer no podía trabajar como albañil, o llenadora de techo, o como agente de seguridad. Para él eran trabajos de hombre y quizás sea cierto pero no porque la mujer no sea capaz sino porque esa es una construcción social que tenemos en la cabeza y que en esta sociedad –machista por cierto- a la mujer le ha asignado un rol más pasivo como labores de atención al público, labores domésticas o quizás de escritorio.
Yo sostengo que si bien no somos iguales creo que sí tenemos iguales derechos y ahí está el gran debate y eso no lo pueden entender.
La ley dice: “se garantiza la igualdad entre mujeres y hombres. Se prohíbe toda forma de discriminación. Entiéndase por discriminación, cualquier tipo cualquier de distinción, exclusión o restricción, basada en el sexo, que tenga por finalidad o por resultado menoscabar o anular el reconocimiento, goce o ejercicio de los derechos de las personas”.
Si bien la ley es una buena señal de avance en este problema, seremos nosotros los papás, quienes enseñemos a nuestros hijos que las niñas no se encargan de cuidar al hermanito. No son ellas las que no deben salir de noche o no deben hablar lisuras, o no orinen en la calle. Estas acciones son de ambos y eso es lo que debemos enseñar en casa. Ayudemos a construir una sociedad!!
(*) Abogado, docente universitario y conferencista




