lunes, 24 de agosto de 2026
Libre Opinión

"¿Será un cuento lo que te cuento?", de Pablo Moreno Valverde

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"¿Será un cuento lo que te cuento?", de Pablo Moreno Valverde

Chimbote en Línea (Por: Ricardo Ayllón)  Perteneciente a las nuevas generaciones de escritores en Chimbote, Pablo Moreno Valverde escribe poesía y narrativa.

Ha sido reconocido con algunos premios locales y antologado en muestras de alcance nacional y mundial. Su lírica está reunida en los libros “Tras el cristal” y “La última morada del silencio”; y su narrativa, en los breves “Bajo las arenas del olvido”, “Puro amor” y “Puro amor 2”, así como en “¿Será un cuento lo que te cuento?”, volumen de microrrelatos que ahora comentamos y que pertenece a una especie narrativa con buenos cultores chimbotanos, como Gonzalo Pantigoso, Enrique Tamay, Ítalo Morales y Christian Ahumada, entre los más representativos.

Conformado por 17 textos breves, “¿Será un cuento lo que te cuento?” (Fondo Editorial Pedagógico Chimbote, 2014) es en cierto modo producto de la práctica constante del narrador en el microrrelato, microficción o cuento brevísimo (como el lector prefiera llamarlo), siendo inclusive –tal como hemos adelantado líneas arriba– seleccionado en diversas muestras convocadas por internet, en países como Francia y España.

Varias son las características reconocibles en este libro, aunque la que destaca sobre todas es la primacía de la escena cotidiana; contrario a la mayoría de escritores de microrrelatos en el país –quienes ahora se dan maña para organizar conjuntos temáticos basados en lo sobrenatural, la zoología, el terror, lo surrealista, lo sentimental, etc.– Moreno Valverde ha preferido la viabilidad del día a día y el color de lo local para brindar un conjunto cohesionado. Episodios estudiantiles, anécdotas y sucesos domésticos son el material de trabajo para el logro de textos resueltos en su mayoría con un final inesperado, ya sea a través de lo relatado por el narrador o debido a la frase imprevista (a modo de hábil remate) de los personajes. Se trata, en suma, de desenlaces que otorgan un cariz festivo a los textos, y, en su conjunto, al libro en general.

Ocurrencias infantiles, malos entendidos, eventos esbozados en forma de pequeñas comedias de situaciones, etc., dan cuerpo a un contenido que no teme recurrir a lo popular y lúbrico, ya sea desde el lenguaje (“…y solo habla huevadas”, p. 28; “Putamare me olvidé”, p. 33; “Todo está fríamente calculado como decía el Chapulín Colorado”, p. 41, etc.); como desde el propio contexto narrativo: (“Limpió la pizarra con su mota llena de tiza blanca y poco a poco fue apareciendo la figura de un falo”, p. 14; “…como si no existieran los demás se atrevió a cruzar sus contorneadas piernas para dejarle ver directamente aquellos músculos firmes y claros”, p. 26; “Bajó el cierre de su bragueta y se entregó al placer tan anhelado”, p. 36 etc.).

Pese a tales virtudes, es menester reclamar mayor cuidado al autor, quien aún adolece de falta de plasticidad en la expresión, de redundancias (“hace unas semanas antes”, p. 13), así como de precisiones descriptivas y ajustes gramaticales (“una carrocería llena con arena” en lugar de “una tolva llena de arena”, p. 15; “hacerlo antes que amanezca” en lugar de “hacerlo antes de que amanezca”, p. 23; “la maestra principal de la complicada signatura” en lugar de “la maestra principal de la complicada asignatura”, p. 25; “el arma de acero aniquilado” en lugar de “el arma de acero niquelado”, p. 40; etc.). Salvando este tipo de falencias, Moreno Valverde conseguirá ofrecer libros más rotundos.

Etiquetas: Compaginando
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