
Chimbote en Línea (Por: Ricardo Ayllón) Resulta grato ser testigo del dinamismo que mueve en estos días a los escritores de Chimbote. Libros de distintos géneros aparecen sucesivamente en la escena porteña, y cada cual con técnicas diversas que les otorgan singularidad. Así, la reciente novela de Augusto Rubio Acosta trae el distintivo del manejo de los tiempos y de la creación de un escritor-protagonista alrededor del cual se propone un texto polifónico y póstumo.
Dividido en dos partes y quince capítulos, las 116 páginas de esta edición de “Fraga” (Summa, 2015) nos llevan al encuentro de la vida de Javier Fraga, escritor que testimonia problemas depresivos producto de experiencias límite (ser testigo de la bisexualidad de su padre, mantener una relación incestuosa, visitar a psiquiatras desde la niñez, así como padecer cárcel y tuberculosis en momentos diferentes de su vida) que lo abisman a la permanente idea de suicidio.
El contenido narrativo nos informa que Fraga es natural de Chimbote, estudió Arte en la ciudad de Lima, se trasladó luego a Buenos Aires (Argentina) y vuelve al Perú para vivir aislado en el puerto de Pimentel (Lambayeque), desde donde escribe su diario, se entrevista con la periodista Marianne (quien tiene planeado publicar un reportaje sobre él), reconoce como el amor de su vida a Laura, y mantiene también una relación con Claudia (natural de Coishco), su eventual secretaria y amante.
Pero decíamos que se trata de una narración polifónica pues algunos de estos personajes (y otros) participan independientemente dando su propia versión de la figura del protagonista, o narrando partes de sus propias existencias. Esto alimenta el cuerpo narrativo y ayuda a que el lector se entere mejor de aspectos accesorios al relato principal. Tal es el caso de los testimonios de Laura, de la propia Claudia o de Herbert, hermano de esta. El protagonista, por su parte, escribe un diario que inicia en mayo de 2012 y se prolonga hasta un tiempo real inexistente (2020); a su vez, ofrece un relato final (que aparece ocasionalmente a lo largo de la novela) donde brinda explicaciones sobre su personalidad, sus pasiones y la naturaleza de sus decisiones.
Pero el hecho de que se nos remita a la vida de un escritor depresivo, no debe hacernos creer que estamos ante una historia de mero corte existencial. Por el tipo de vida y la sensibilidad del protagonista, “Fraga” nos brinda también momentos sociales, eróticos y muy emotivos; y por la personalidad de sus personajes, asistimos a diversas formas de lenguaje. No obstante su brevedad, la lectura resulta a veces un tanto dificultosa ya que es necesario no perderse en el tiempo narrativo al que nos pone en cada nuevo capítulo, o la voz específica que está relatando.
La de Augusto Rubio no es una novela de intrigas con situaciones conflictivas que deban desanudarse. Se trata más bien de una historia que examina la existencia humana desde un aspecto interior, que nos motiva a seguirla hasta el final pues quizá en su turbación anímica nos veremos reflejados muchos de los lectores.





