
Chimbote en Línea (Por: Ricardo Ayllón) Este 2015 se cumplen 30 años de la aparición de tres volúmenes narrativos emblemáticos: “El bagre partido” de Antonio Salinas, “Huerequeque” de Rogelio Peralta Vásquez y “Cholito en los andes mágicos” de Óscar Colchado Lucio. Vale la pena recordarlos no solo por sus valores intrínsecos, sino también porque registrándolos en el tiempo podemos delinear la ansiada tradición literaria local.
En esta oportunidad me referiré a “El bagre partido”, que apareciera en 1985 con el sello limeño Lluvia Editores, pero que cobra importancia nacional por tres razones: porque su autor era en esos tiempos miembro activo del grupo de literatura Isla Blanca de Chimbote (con gran proyección regional en esa década), porque sus escenarios abarcan las tres regiones del país (costa, sierra y selva) y porque su elaboración se produce en París, donde Salinas consigue que Julio Cortázar (nada menos) le dé una opinión sobre el contenido.
Siete son los cuentos que conforman el volumen, todos de corte realista y, la mayoría, escritos en primera persona, con narradores personajes que son hombres de su tiempo, inmiscuidos en asuntos nacionales propios de los años a los que nos remiten las historias.
Ya sea haciendo vida de pareja (“Rosenda”, “Los eternos”, “Teresa, los Sánchez y el último domingo”), experimentando un atentado terrorista (“Los de la Línea 25”), testimoniando conflictos sociales (“Los ataúdes de mi padre”, “Los diablos de Huanca”) o viajando por el río Amazonas (“El bagre partido”), los protagonistas se ven envueltos en conflictos de índole diversa pero con una característica generalizada: el de la violencia social vivida en el país la década de los 70 del siglo pasado, la cual es captada muy bien por el autor, quien ha hecho uso de su experiencia biográfica para trazar mejor la psicología de sus protagonistas; recordemos que Antonio Salinas (Lima, 1944 – París, 1997) fue un incansable viajero, conoció todo el Perú y buena parte del planeta, estableciéndose en Francia en 1974.
El resultado argumentativo, junto al sobresaliente manejo del impetuoso estilo que lo caracteriza, convierte a este libro en uno de los volúmenes locales con más amplio espectro no solo territorial sino también interpretativo, solo que en este caso queda acentuada la voluntad de denuncia desde una problemática con muchos rostros, propia de la realidad nacional.
Respecto a su narrativa, Chimbote ha logrado un merecido lugar no solo por el marco espacial de sus historias, sino también por la trayectoria artística y el desplazamiento físico de sus autores. Y esto es lo que proporcionan Salinas y “El bagre partido”, el cual, por su calidad, fue reeditado hace un par de años gracias a un esfuerzo conjunto, incluyendo estudios de los docentes universitarios Segundo Castro García (UNASAM) y Jorge Terán Morveli (UNMSM); cumpliéndose con esto la premonición del autor en una entrevista acerca de sus libros: “De algo que estoy casi convencido es que cuando muera (…) habrá personas que verán la forma de publicarlos”.




