domingo, 23 de agosto de 2026
Libre Opinión

Jorge Méndez y el difícil arte del cortometraje en Chimbote

10 min de lectura
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2 especialSi usted ingresa al siguiente link de You Tube,  apreciará el cortometraje titulado El deseo, realizado por el joven artista Jorge Méndez Torres.
 
 
Nacido en Lima en 1975, Méndez es chimbotano por adopción. En 1992 estudió Administración en la Universidad San Martín de Porres, y, de retorno a Chimbote, se dedicó a la escritura y el arte colaborando en revistas e involucrándose en proyectos musicales de su autoría.
 
 
En el 2006 empezó a cursar Psicología en la Universidad San Pedro, pero fue el año pasado cuando incursionó en una de sus más altas pasiones: el cine, de donde surge la realización del referido cortometraje que nos sirve de pretexto para la siguiente plática. (Ricardo Ayllón)
 
 
He podido ver tu cortometraje El deseo por You Tube. Me parece un trabajo sencillo pero meritorio. ¿Cuál ha sido tu preparación para llegar a realizarlo?

1 especialBueno, en realidad nunca he recibido una preparación académica o formal. La idea del cortometraje la tenía desde hace algún tiempo y la secuencia de imágenes que aparecen ahí también la había imaginado, plano por plano. Pero todo se realizó de un modo intuitivo.
 
Cuando la posibilidad concreta de realizarla se dio, comencé a preparar mejor lo que luego supe que era el guión técnico y algunos rudimentos del story board. Para fortuna mía, conocí sobre la marcha a gente que ya tenía un tipo de experiencia. Sus alcances me fueron muy valiosos.

Por tu respuesta deduzco pleno conocimiento en este tipo de trabajo. Mi pregunta iba relacionada justamente a ello y a tu entrenamiento, a tu preparación general en la realización cinematográfica.

En realidad todo fue bastante casual. Tenía, como te digo, el  guión armado. Inicialmente no pensé en dirigirlo, pensaba sí correr con los gastos de la producción, pero un amigo, a quien le consulté si podía hacerse cargo de la labor de dirección, me convenció de que lo hiciera yo para no distorsionar la visión original de mi historia.
 
 
Junto a un grupo de amigos bastante entusiastas del cine, preparamos el casting, buscamos los equipos y locaciones, y pensamos que no nos tomaría más de unas semanas. Se trató inicialmente de una aventura, pero conforme avanzamos surgieron los problemas propios de la falta de experiencia; por ejemplo, hay una toma en donde la cámara se mueve delante del personaje al caminar, así que tuvimos que mandar a fabricar un travelling para evitar el movimiento excesivo. La verdad me ha gustado el proceso, y  estoy preparando un próximo corto, ya con más conocimiento de todo.

Has sido minucioso en explicarme el proceso creativo de este trabajo. Pero quizá no me he dejado entender con la pregunta anterior. Lo que deseaba saber era cómo te decidiste por el cine, ¿de dónde surge tu amor por este arte?

El cine es algo que siempre me ha gustado, pero nunca tuve proyectado siquiera realizar un corto; es decir, encargarme yo mismo de la dirección y de todo el proceso. Pasa que mis primeras inquietudes fueron literarias, por eso escribí algunas cosas que fueron ideas para cuentos y que luego tomaron forma de guiones; el trabajo que has visto fue el primero de estos. La labor de cineasta es algo con lo que recién he tomado contacto y que he disfrutado mucho. Ha sido un descubrimiento.

3 especial¿En qué formato trabajaste este cortometraje? ¿Es algo que puede reproducirse en una sala de cine o solo como video?

No estoy muy seguro si la calidad de El deseo decaiga mucho en una pantalla de cine. Ni siquiera lo he podido ver proyectado en un ecran, justo en estos días iba a verlo en un proyector multimedia para hacerme una idea.
 
El formato con el que se puede ver en You Tube es HD 1050. Sería deseable que conserve la nitidez en un formato más grande. Sé que hay programas que convierten el video en distintos formatos, yo aún tengo problemas para conservar esa misma calidad en un DVD por ejemplo, pero eso es chamba de los especialistas en edición a los que tendré que acudir.

Me dices que este primer corto fue un trabajo prácticamente casual, que nace básicamente de tu entusiasmo personal. Y también, que has tenido cierto apego por la literatura. Sin duda hay una preparación autodidacta.

Bueno, sí, mi incursión en el cine es bastante autodidacta, y aquella propensión al desborde que se aprecia en el personaje protagónico de mi corto (algo tragicómico a mi parecer), la puedo rastrear en las películas de Woody Allen que estuve viendo bastante el año pasado. También pudieron haber influido mis lecturas de psicoanálisis.
 
 
Hay momentos en los que el ideal y el deseo no van de la mano. En el personaje del corto, el deseo está reprimido por su ideal y la consiguiente culpa de no haber sido consecuente con ninguno de los dos. Estuve explorando a cineastas como Bergman, Kubrick, Hitchcock, Buñuel, Tarantino; claro que no tienen que ver mucho unos con otros, pero cada quién me atrapa a su manera y quizá pueda sentir sus influencias a posteriori.

Este corto es un trabajo bastante reflexivo sobre nuestra condición humana. ¿Concibes el cine solo de este modo o tienes otra propensión sobre el rol temático de este arte?
 
Ahora que me lo haces ver, la mayoría de los personajes que tengo en proyecto tienen en común cierto elemento ligado a su historia que de algún modo se pone en contra suya; sí, puedo pensar en eso como una constante. Ahora bien, los personajes son a veces imaginarios, en un cortometraje que espero hacer hay una musa que también padece por una misión algo trágica que se autoimpone, pero que la conducirá a algo que ella siente como su ideal.
 
Digamos que en los proyectos que tengo hay diversidad temática en los elementos con los que el personaje interactúa; pero ciertos mecanismos interiores –ahora que me haces pensarlo–, les son comunes a todos.

¿Tienes conocimiento de otros trabajos fílmicos hechos en Chimbote?

Muy pocos, solo amateurs como el mío. Quizá tú conozcas a un cineasta dedicado a los documentales con perspectivas de fomento del turismo, me parece que hablé una vez con él, vive frente al cine Bahía, no recuerdo su nombre, a lo mejor lo ubicas, viaja a Alemania muy seguido…

…¿Te refieres a Ricardo Arroyo?…

…Él, sí. Bueno, Arroyo me dijo que antes de dedicarse de lleno a lo que hace ahora, hizo varios cortos, pero perdimos contacto y no pude verlos. Hay un chico que se llama Carlos Izaguirre, estudia Comunicación Social en la Universidad Nacional del Santa (UNS), también tiene algunos cortos y ha sido invitado a un curso de capacitación de cineastas a nivel regional, en Lima. Hay una persona que comentó mi corto en You Tube que también hizo uno llamado Evanescencia, y se puede ver ahí.

¿Y sabes de otros estudiantes que hayan hecho trabajos similares?

2 especialHasta donde sé, como parte de su formación, los estudiantes de la UNS realizan cortometrajes, lo mismo que los de la Universidad César Vallejo, pero desconozco si de manera independiente continúen haciéndolo. Sé que en la Vallejo tenían archivados algunos trabajos, y hará unos cuatro años enseñaba allí Antonio Capurro, egresado de la UNS.
 
 
Él hizo los contactos para difundir en simultáneo con Lima y Trujillo un festival latinoamericano de cortos y presentó algunos realizados por los chicos de la Vallejo.
 
Pero hasta donde me he enterado, por amigos de la Vallejo al menos, nadie continuó produciendo. Es que, desde conseguir una cámara, resulta complicado hacer cine.
 
Carlos Izaguirre me dijo que la UNS podía apoyar a los alumnos, con la cámara que tienen ahí, si es que estos tuvieran proyectos independientes; pero creo que no pasa lo mismo con la Vallejo. La cámara que alquilamos nosotros, por ejemplo, costó trescientos soles por sesión. Es definitivamente un arte caro. Supongo que eso disuade a muchos.

Al ver el reparto, noto que has trabajado con talleres de actuación de instituciones educativas, específicamente para la participación de los niños. Pero seguramente te resultó difícil elegir a alguien en el rol protagónico. ¿Cómo decidiste trabajar con Jorge Álvarez Bocanegra?

Originalmente pensamos en trabajar con otra persona, que no era actor pero cuyo aspecto nos gustaba para el papel. Lo tuvimos que pensar mejor pues había un trabajo fuerte en la gestualización y que un actor podía hacer mejor. A Jorge Álvarez lo conocía solo de vista, nos puso en contacto con él el cantautor Miguel Ángel Olivares.
 
 
Le hablé del proyecto, y su buena disposición, su experiencia en cortos y entusiasmo desde el inicio, hicieron que no parezca equivocada la elección. Álvarez, incluso, nos ayudó en el casting y asesoró a los niños en los gestos que necesitábamos. Por intermedio de él fue que llegué a Moisés Quispe, quien tiene a su cargo el taller en los colegios y que aparece de cura confesor en el corto.
 
 
El apoyo de ambos fue fundamental. Yo quería una expresión perturbada en el protagonista, entonces recordé que en una ocasión vi a Álvarez interpretar el poema “El seminarista de los ojos negros”, y me había gustado la desesperación con que en algunos pasajes alimentaba su interpretación. Entonces supe que quería recrear algo de eso también.

Has adelantado algo sobre lo difícil que es hacer cortos en Chimbote. ¿Sientes que ante ello puede existir otra salida económica aparte del apoyo que brindarían las universidades? ¿Has intentado pedir auspicios de empresas privadas, o has pensado en relacionarte con productores o realizadores limeños para lograr este apoyo?

De hecho que en la pequeña experiencia que tuve encontré a mucha gente que nos apoyó enormemente en aspectos de post producción; fue como una cadena de favores, algunos eran productores, otros editores, otros personas que habían colaborado en proyectos audiovisuales; por internet me despejaron varias dudas e incluso compartieron algunos programas complementarios para la edición.
 
 
Recientemente un amigo que trabaja en marketing en Lima me contó que le era posible tentar un financiamiento con gente conocida suya. Aprovecharé esa oportunidad. Sé que Conacine convoca a concursos y financia los proyectos que resulten elegidos. Lo intentaré con un proyecto de medio metraje. Sería genial lograr su financiamiento. Y sí, justamente estas personas que me ayudaron en post producción fueron limeños en su mayoría. 
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