lunes, 24 de agosto de 2026
Libre Opinión

"Epístola dialéctica" de Juan Ojeda

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"Epístola dialéctica" de Juan Ojeda

Chimbote en Línea (Por: Ricardo Ayllón)  El año pasado (2014) fue especial para la imagen y obra del poeta chimbotano Juan Ojeda, pues se cumplieron 70 años de su natalicio (1944) y 40 de su muerte (1974), lo que motivó que estudiosos y editoriales nacionales le rindan tributo de la mejor forma: interesándose en su obra. Uno de estos homenajes fue la nueva edición de “Epístola dialéctica”, el último de sus poemas conocido. Si bien es cierto que se editó por primera vez en 1987, esta nueva edición (2014, Cielo Abierto-Summa) se presenta como conmemorativa respecto del año en que el autor terminó de escribirlo (una inscripción al final del poema reza: “Nov. de 1973 – Abr. de 1974”).

¿Qué de especial hay en este poema? Debemos destacar, primero, un aspecto curioso: la dedicatoria orientada a la coyuntura política chilena de 1973, cuando en setiembre de ese año el presidente Salvador Allende fuera derrocado por Pinochet, quien cometió uno de los más terribles genocidios en el país sureño; asimismo, la rotundidez del epígrafe: “Contra el fascismo latinoamericano”. Particularidades ambas que muestran una expresa posición política, la cual no aparecía en sus anteriores libros de forma tan evidente, lo que trae como consecuencia un segundo aspecto: que esto ayuda a que –en el contenido del poema– dicha posición se distinga mejor.

De apariencia apocalíptica como casi la generalidad de su poesía, y presentando nuevamente al mar para metaforizar el grueso de su mensaje (ya había ocurrido en “Elogio de los navegantes” y algunos otros poemas que conformaron póstumamente el libro “Arte de navegar”), “Epístola dialéctica” tiene el cariz singular de aludir a los detrimentos causados por el capitalismo desde diversos aspectos, el más claro, el cometido por el libertinaje mercantilista y los absurdos de éste: “hastiados / Por el ruido pútrido de los mercaderes de la Historia” (p. 7), “y las vastas ciudades / Engordan sus almacenes con mercaderías deshechas” (p. 7), “Sólo resuenan murmullos pétreos, sólo desiertas cenizas // Que escarban sus vanas mercancías en un mundo yermo” (p. 8), “¿Qué alegría labra –hórrida niebla– el ojo de la usura?” (p. 10), etc.

Pero también aspectos adyacentes como los estragos contra la naturaleza: “Los ríos se desploman infecundos y escarban la piedra / Hasta que un lodo muy triste arrasa los campos” (p. 9), contra la vida literaria: “Y en las casas de la palabra cuelgan ramos de sombra” (p. 9), o contra las propias manifestaciones del pueblo: “Donde una manada de soldados ebrios eructa / Sobre el hermoso libro de las Costumbres Populares”.

Todo esto, en un marco de desolación representado por “tierra despojada”, “signos de destrucción”, “rebaños muertos”, “navegaciones sin rumbo”, “luz hueca”, “fuego temible”, “dominios depredados”, etc., imágenes que implantan un signo distintivo en este poema dividido en dos partes y distribuido en tercetos, forma clásica que en las manos persuasivas de Ojeda se convierte en un acto audaz, consiguiendo así que “Epístola dialéctica” llegue a hermanarse con sus mejores poemas, y crezca el interés por una obra que es ya materia de reflexión de importantes agentes de la tradición lírica peruana.
 

 

 

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