lunes, 24 de agosto de 2026
Libre Opinión

Aquí el único pavo soy yo

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Aquí el único pavo soy yo

Chimbote en Línea (Por: Víctor Pasco) La última academia pre universitaria a la que acudí fue la más divertida de todas. Fue hace como seis meses. Aunque solo acudí un mes, los últimos días fueron los mejores: Exposiciones de pintura, presentaciones de libros, callejear por las tardes y las noches con el buen Ornitorrinco.

Trataba de levantarme lo más temprano que podía, pero a veces era simplemente imposible. Soy un ser nocturno, tengo vida a partir de las diez de la noche y durante la mañana, cuando hay sol, me siento fuera de este mundo. Así que me cubría con las frazadas y  me olvidaba de todo.

A veces salía antes de la hora indicada, lo que me trajo muchos problemas, pues los de la academia habían llamado a casa diciendo que yo ya no iba a clases, y a mis papas no les hizo mucha gracia.

Un día de esos debía darle unos dibujos para una pequeña plaqueta al Ornitorrinco, así que pasamos por una pequeña presentación primero. T

uve que aguantar largos minutos algo que consideraba aburrido, al final salimos con rumbo a una chicharronería que yo conocía muy bien porque quedaba a una cuadra de la academia donde me preparaba.

Fuimos en su carro hasta encontrar un lugar donde estacionarnos, mientras caminábamos veíamos los dibujos. Le expliqué que yo había pedido bocetos, dibujos sucios y poco elaborados, además de sombras y todo muy discreto.

Pero a cambio su amigo me había enviado dibujos muy directos y diferentes a lo que tenía en mente. Ya no podíamos perder más tiempo y decidimos arriesgarnos con lo que teníamos hasta ese momento.

Nos sentamos y seguíamos viendo los dibujos. Entonces pasó algo de lo que me río hasta ahora. El tipo que atendía se nos acercó y nos preguntó qué íbamos a pedir. Empezamos a buscar entre nuestras posibilidades, ya que por esos días ambos debíamos mantener una suerte de dieta por motivos de salud.

El Ornitorrinco se decidió por un sándwich de pavo y yo igual. Miramos al mozo y él nos miró con el lapicero sobre su grasosa libretita listo para soltar tinta.

–Disculpa –le dijo el Ornitorrinco–, ¿tienes pan con pavo?
–No, señor –respondió el tipo, muy serio–. No tenemos pavo… aquí el único pavo soy yo.

 

Etiquetas: Víctor Pasco
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