domingo, 23 de agosto de 2026
Libre Opinión

Revisión de nuestra narrativa infantil

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Revisión de nuestra narrativa infantil

Chimbote en Línea (Por: Ricardo Ayllón) La narrativa infantil en Chimbote se manifiesta inicialmente en el trabajo de algunos de los integrantes del grupo de literatura Isla Blanca, siendo quizá las producciones más contundentes en esta etapa de apertura los primeros libros de Óscar Colchado Lucio. Algunos cuentos de “Del mar a la ciudad” (1981) y una de sus primeras novelas, “Tras las huellas de Lucero” (1980), publicados durante su estancia en Chimbote, dan cuenta de contenidos orientados a una lectoría netamente infantil.

Este proceso se amplía de forma gradual con la aparición de un par de textos de escritores ‘isleños’: “El anciano y la serpiente” (1985) de Félix Ruiz Suárez y “Los sueños del zorro Ventolín y la gaviota Golondrona” (1999) de Víctor Raúl Plasencia.

Por estos años comienzan a aparecer los volúmenes de cuentos de Marco Merry, y dos de sus títulos, “Todo por amor” (1998) y “El último galán de la noche” (2000), ofrecen buena parte de historias infantiles. Si seguimos la ruta de la narrativa breve (cuentos y relatos) arribaremos a un cuantioso grupo de libros que nos hacen pensar en el asomo de un verdadero corpus en este subgénero, nos referimos –haciendo un recuento cronológico– a:
“La pequeña bailarina” (1996) de Patricia Colchado, “Rayito y la princesa del médano (2002) de Óscar Colchado, “Aventuras de Luchito en el puerto” (2005) de Dante Lecca, “Cuentos de mi infancia” de Ernesto Cedrón León” (2005), “Anselmo el zorro y sus amigos” (2008) de Francisco Vásquez León, “Sabidurías del Cuto Sánchez” (2010) de Óscar Colchado, “En busca de un lugar. Cuentos para estudiantes” (2010) de Julio Orbegozo, “¡Habla, San Pedrito!” (2011) de Augusto Rubio, “Aventuras de la mariposilla” (2011) de Brander Alayo y “Pasaje mar amarillo” (2013) de Eva Velásquez, entre otros.

Si añadimos a este grupo la aparición de textos como “Mi amigo Juno” (2006) de Francisco Vásquez León, “La ciruela mágica” (2012) de Denis Cruces Acosta, “Las tardes tiernas y orejudas” (2014) de Patricia Colchado, “El misterio de la Isla Blanca” (2014) de Óscar Colchado, “El mejor de mis amigos” (2014) de Enrique Tamay, y “Barrio de mascotas” (2015) del suscrito, es posible hablar inclusive de un espacio creativo más específico, el de la novela infantil chimbotana.
Pero este panorama no se cierra aquí pues se complementa con la obra compilatoria y seleccionadora de escritores como Jaime Guzmán Aranda y Augusto Rubio, quienes desde Río Santa Editores entregaron las sugestivas y amenas propuestas “Síganme los buenos” y “Chócala pa’ la salida”.

La idea de que la producción literaria en Chimbote es diversa se comprueba desgajando sus procesos más específicos, en este caso, el de la narrativa infantil; gracias a esta tarea es posible vislumbrar con claridad el impulso constante de nuestros escritores, así como el vigoroso paisaje creativo que se levanta en nuestra incesante bahía.
 

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