
Chimbote en Línea (Por: Augusto Rubio Acosta) De las entrevistas de estudiantes universitarios que suelen llegar a “La resistencia” cada cierto tiempo, afanados en tesis o en trabajos académicos que sólo ellos conocen, me gustó la de hoy, no precisamente por las interrogantes sino por lo prolongado del diálogo, por la reflexión que –sin saberlo- originaron en el suscrito.
Hablamos de todo un poco, sin cafecito para el frío –lamentablemente- ni medias tintas, como debe de ser; nos referimos a los medios sin remedio, ensayamos una especie de diagnóstico de la situación actual de la comunicación social (en Chimbote, en el país) y fue inevitable entonces hablar de ética, del periodista frente al poder.
Fue una conversa grata, pero como siempre insuficiente; mis interlocutoras me devolvieron –en algún momento del diálogo- a cierto homenaje y acto cultural de solidaridad para con estudiantes presos, detenidos por el gobierno de García, evento celebrado el 2008 o 2009 (no recuerdo bien) en las afueras de la Casona de San Marcos, cuando durante su alocución el maestro César Lévano sacudió a quienes nacimos junto a una máquina de escribir y abrazamos desde muy jóvenes el periodismo, pasión inexplicable, esta forma de vida.
Lévano citó en aquella ocasión al poeta ruso Boris Pasternak, quien en uno de sus trabajos ológrafos afirma que el poeta es un rehén de la eternidad, y que el viejo maestro sanmarquino relacionó con el periodista: rehén de la actualidad, que debería de escaparse de inmediato de la cárcel de la coyuntura y del hecho menudo en la cual se encuentra recluido.
“Aspiren a la eternidad, jóvenes estudiantes de periodismo, hagan como los creadores de la gran poesía, que intentan siempre ir de lo finito a lo infinito. El poema presenta al hombre frente a su destino, frente a la historia y la verdad, se trata del ser humano captando la belleza. ¿Por qué los periodistas no podemos aspirar a la perennidad y la trascendencia?..
Lean, muchachos, sean verdaderos y auténticos lectores, ahonden en el conocimiento de la gramática y el idioma, afírmense en la ética. Aspiren cultura, vívanla, reflexionen alrededor de la belleza que está en todas partes, incluso en las más adversas circunstancias. Todo eso es periodismo, periodismo puro. Moravia dijo una vez -y aquí lo suscribo- que la verdad y la belleza son educativas en sí mismas…”
Lo recordé hoy a la mitad de la entrevista. Decidí compartirlo con ustedes. Otro día vuelvo, con más tiempo, para hablar de otras hierbas, de otras inquietudes.




