La reciente visita del connotado periodista Edmundo Cruz a nuestro puerto, nos obliga a plantearnos muchas cuestiones reflexivas, precisamente por la pesadilla vivida con el caso Cantuta, por la coyuntura político electoral, por el dolor de campesinos desaparecidos en el vecino distrito de Santa y por el tipo de periodismo abiertamente descarado en Chimbote a diario a favor de la correlación gubernamental de la región, este texto, se ocupa especialmente de esto último.Los comunicadores serios lo entendemos bien, porque tratar con Edmundo Cruz, no solo nos conduce a añorar textos como “Enciclopedia del reportaje” de Willy Pinto o “El periodista indeseable” de Gúnter Wallraff, definitivamente va más allá, porque nuestra expectativa más profunda trasciende el plano académico, es decir, nuestra intención alcanza lo social.
Entonces, tomar en serio a Edmundo Cruz, es llevar a cabo nuestra tarea de impulsar la investigación periodística, solo así, partiríamos de los muchísimos rumores de corrupción porque hoy ya no basta poner el dedo para que salte la pus, esta emana sola.
Seguir a Edmundo Cruz, equivale a la búsqueda y monitoreo de fuentes para conocer y DEMOSTRAR a fondo la conexión real con los seudosindicatos que se benefician en las obras, de tal forma que se conozca y calcule al detalle como se vulnera el derecho de asentamientos humanos a los cupos de trabajo.
Continuar a Edmundo Cruz, es la dedicación paciente para Identificar toda la maraña en la estructura de poder regional y sus influencias en el Poder Judicial que siempre archivan olímpicamente todos los procesos en contra de Álvarez.
Atender y tratar el dato como Edmundo Cruz, es la tarea de acumular y compendiar evidencias de la pésima calidad de la infraestructura en muchas obras por toda la región y que se vienen abajo como su credibilidad, además del negociado de materiales “sobrantes”.
Prestar atención como Edmundo Cruz, es agudizar los sentidos, es no conformarse con las versiones y declaraciones oficiales de Álvarez para cuestionar todo el manoseo en torno a los terrenos de CHINECAS, es indagar cuantos comandos declarados resultaron beneficiados y que cuantos carecían realmente de un domicilio como dicen.
Atalayar como Edmundo Cruz, es caminar mucho por caminos escabrosos, es sortear a los “chalecos” y “matones de construcción civil” beneficiados con las obras de todos los ancashinos, es eludir las balas y amenazas de sus ayayeros con la finalidad de documentar el costo de la corrupción en Ancash.
Contrastar como Edmundo Cruz, implica identificar la planilla negra de periodistas comandos, es explicar como algunos seudoperiodistas han incrementado exponencialmente su capital, amén de otros beneficios (casas propias, vehículos, participación de constructoras propias en obras, etc.), todo se llega a saber señores, solo que aun no se tiene pruebas concretas.
La mejor manera de honrar a Edmundo Cruz, no es solo con palmas, sino con la práctica seria del periodismo de investigación. Así como la experiencia de Edmundo Cruz lo patenta, no bastará con el quehacer del periodismo de investigación, se requerirá toda una campaña de sensibilización tal vez a punta de documentales para que la gente se despercuda las ideas que los periodistas comandos les han implantado con engaños.
No será una tarea fácil, destapar los desagües de la corrupción que subyacen a nivel regional, consideremos que no son monolíticos, tienen sus contradicciones al interior, por allí se puede empezar.
La tarea de las carreras profesionales, gremios periodísticos y medios alternativos es la de unir esfuerzos – no cabe otro modo – por un solo compromiso, solo así podremos conocer el momento en que se jodió el periodismo chimbotano y trazar el momento en que empezó a recuperarse.
Etiquetas: Sergio Benites Romero




