
Chimbote en Línea (Columnistas - Por: Mag Sergio Benites Romero) Comencé a escuchar ese rollo de la “sociedad del conocimiento” a fines del milenio pasado, poco a poco encontraba dicha frase en libros, discursos y sinfín de diálogos además de eventos.
Ello me parece hoy moneda corriente porque es usual que lo sigan haciendo, lo que me parece desconcertante y cuestionable es la cruel realidad nuestra.
Catedráticos, políticos e intelectuales afirmaban que entrabamos a la sociedad que valora el conocimiento, sin embargo cargamos con la tradición de escuchar mentiras que después caen.
Muy pronto caí en la cuenta que para los oradores significaba distinguirse como muy contemporáneos cuando empleaban frase como “..estamos en la sociedad del conocimiento”, “…la sociedad del conocimiento es una realidad”, “bla, bla, bla”, es decir era una moda.
Era y es inevitable escuchar ese recital en eventos aperturas o clausuras escolares, seminarios o colaciones universitarias, mi actitud era desconfiada a tal ánimo, es que algo no andaba bien y mi incredulidad muy pronto se tornó pétrea.
Dicen que la realidad es dura y no se equivocan, para quien no se deja engañar la realidad es además esclarecedora, es reveladora, es aleccionadora, en ese sentido la realidad es conocimiento ¿de qué? De nuestro marcado bajo nivel intelectual, de nuestros vergonzosos últimos lugares en competencias académicas como la prueba PISA con respecto a otros países, la realidad nos arroja la inocultable verdad de los bajísimos niveles de lectura y comprensión de lectura en nuestros escolares. ¿Somos una sociedad del conocimiento?
Los que se expresan con solemnidad por dichas palabras afirman entre otras cosas que gracias a internet todo el acervo de lo conocido a la fecha circula a cada instante, que lo último en tecnología ya no demora en llegar a nuestro importador país o que hay más escuelas y universidades que hace veinte años.
A mi modo de ver, no creo que la mayoría de cibernautas peruanos dediquen atención a la mejor información electrónica, hay un terrible conformismo con el consumo de equipos extranjeros, descuidando la producción tecnológica, ni que decir del extendido desinterés de gran número de escolares y universitarios cuando de estudiar se trata. ¿Qué conocimiento se produce en Perú y se comparte al mundo señor Ollanta Humala?
La investigación científica es un descuido universal en la mayoría de universidades ¿Cuántos docentes publican artículos especializados o libros? ¿No son acaso las tesis textos empastados que se concluyeron solamente para obtener el grado académico deseado
Es posible que otros países se merezcan llamarse “sociedad del conocimiento”, en nuestro caso nos ajusta a la medida llamarnos sociedad pero del chisme de farándula, de la lectura de contenidos pornográficos, de estupideces en las redes sociales.
Somos una sociedad que se ahoga en la trivialidad de la vida, o tal vez si se prefiere un lenguaje más moderado, somos la “sociedad de las ferias de libros y bibliotecas vacías”, somos un país que no ha tenido la capacidad de erradicar el analfabetismo, somos (como lo patentan los sondeos periodísticos que se realizan sobre cultura general) una somos una auténtica “sociedad del desconocimiento”




