domingo, 23 de agosto de 2026
Libre Opinión

Ezequiel Nolasco: No una sino muchas muertes

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Ezequiel Nolasco: No una sino muchas muertes

Chimbote en Línea (Por: Guillermo Martínez Pinillos)  La vida de Ezequiel Nolasco ha culminado de manera abrupta. Hasta la noche del viernes 14 de marzo, sus últimos cuatro años los ha recorrido en medio de un desasosiego impotente y rabioso.

En su lucha final, se ha expuesto, se ha mostrado y hasta se ha desnudado, no sólo en el afán de la demanda de justicia, ante el equívoco -y no menos cruel- asesinato de su hijo; lo suyo era además el afán de protegerse, hacer evidente lo que ahora vemos: el blanco era él mismo y él sabia de que cañón saldrían las balas.

Ezequiel era un personaje público de la política chimbotana y la región. No era la suya una trayectoria corta. Militante de izquierda desde los setentas, formó parte del partido Vanguardia Revolucionara (VRPM), del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) y del Partido Unificado Mariateguista (PUM); dirigente de la Federación Nacional y del Sindicato de Construcción Civil local, del Frente de Defensa de la Provincia del Santa -en los tiempos de la dictadura fujimorista-, Consejero Regional. Según ha trascendido en los últimos días era inminente su candidatura a la Presidencia de la región por Unión por el Perú (UPP).

Pero también es cierto que su calvario - que hoy tiene este desenlace - pertenece a una historia más reciente. Hace poco menos de una década, una desacertada alianza de grupos políticos acompañó a César Álvarez Aguilar a la presidencia de la Región Ancash.

Fue el inicio de esta podrida alquimia de populismo y corrupción, que empezó con la vista gorda, continuó con la colusión y acabó formando parte de la vida de nuestra ciudad. Más bien de la muerte; y no de una, sino de muchas muertes en nuestra provincia y región. Este tipo de violencia se ha hecho más visible en nuestra localidad cuando se debía de acallar voces y acciones discrepantes contra esta forma sucia de hacer uso del poder.

En julio del 2010 asesinaron a José Sánchez Milla, presidente interino de la región, y en la misma semana atentaron contra Ezequiel Nolasco, asesinando a su hijo. Ambas ejecuciones provenían sin duda de la misma mano.

Mientras se velan sus restos en el Pueblo Joven Tres de Octubre, se reúnen colectivos de la sociedad civil, se pronuncian agrupaciones y líderes políticos coincidiendo todos en que la impunidad del hecho nos debe movilizar.

Hace bastante tiempo ha debido hacer más que movilizarnos. Es ahora cuando se sienten las ausencias de responsabilidades y compromisos de todos los sectores para detener esta lacra que hoy se restriega en nuestra cara.

Porque no podemos cerrar los ojos e ir a manifestarnos a favor de la vida si no hemos dado los pasos previos de señalar el origen de la violencia.

La movilización de todos los sectores debe emular las acciones que el propio Ezequiel emprendió en cuanto se dio cuenta que era uno de los blancos del poder. La denuncia, la exposición pública de los casos, la investigación periodística, la celeridad y eficiencia judicial, la inteligencia policial y la intolerancia al más mínimo acto de corrupción. Basta ya del “Roba pero hace”, que se ha convertido ahora en “Roba y también mata”.

En una semana se hablará poco de este crimen, es lamentable. Se archivará el caso que Ezequiel Nolasco peleaba y el suyo también será un legajo atado con pabilos en el depósito del Poder Judicial.

En pocos meses, junto al fragor de la campaña electoral, podría haber nuevos titulares de asesinato y al final no sabríamos a qué criminal elegir para el gobierno de nuestros distritos, provincia y región. Si no queremos que estos suceda enfrentémoslo. Yo declaro que estoy listo.

 

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