lunes, 24 de agosto de 2026
Libre Opinión

La transfiguración: Jesús es el fin de la ley y de los profetas

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La transfiguración: Jesús es el fin de la ley y de los profetas

Chimbote en Línea (Columnistas).-Apreciados hermanos, hoy celebramos el II domingo de cuaresma. La palabra de Dios nos invita a confiar en el Señor. Así en el santo Evangelio, Jesús muestra su gloria y esplendor a un grupo de sus Apóstoles, para confirmarles en su elección y misión.

Ya en el Génesis, se nos presenta a la elección de Abraham, a quién Dios le invita a salir, a confiar en él, para que haga de él un gran pueblo para bendecir a todas las naciones.

Y Abram se puso en camino, ponerse en camino es desinstalarse, dejar las seguridades del dinero, del talento, de las riquezas y confiar solo en la voluntad de Dios.

Pero qué convicción nos debe llevar a confiar en la promesa de Dios. En el salmo responsorial tenemos una de las respuestas: el Señor es compasivo y misericordioso, ello nos asegura que nunca Dios va a querer nuestro mal o destrucción, sino nuestro bien, nuestra felicidad, la promesa de Dios es siempre felicidad, aunque para alcanzarla hay que pasar por diversas pruebas.

Estas pruebas, podrían ser los duros trabajos del Evangelio, que Pablo anima a tomar parte a Timoteo. La promesa de Dios ya no es un aspecto terrenal solamente, sino la salvación, la vida inmortal, que es transmitida por medio del Evangelio, que es el mismo Jesucristo, nustro salvador, que destruyó la muerte.

Pedro, Santiago y Juan, tres de los doce, son anticipados de la gloria de Jesús, a través de su transfiguración. Por qué el Señor, habrá preferido a estos tres, será por su protagonismo en la Iglesia naciente de Jerusalén, de Roma y de Asia, las iglesias madres, que al igual que sus Apóstoles sufrieron persecución y muerte, pero al final, Jesús sigue siendo el Señor, en quien se cumple toda las profecías, y toda la ley. Siendo él mismo el profeta por antonomasia y el único mediador entre Dios y los hombres

La transfiguración del Señor en el monte es una manifestación de su identidad: Él, el Cristo, es el Hijo de Dios, y su misión es la de reconciliar a la humanidad entera por su muerte en Cruz, una muerte terrible que dará paso a la gloria por su Resurrección. Para todo aquél que quiera seguir al Señor, la Cruz será también para él el camino que conduce a la gloriosa transfiguración de su propia existencia (ver Catecismo de la Iglesia Católica, 556).

San Cirilo afirma: “A Él oíd”. Y más que a Moisés y a Elías, porque Cristo es el fin de la Ley y de los Profetas». Que María nos ayude experimentar la trasfiguración del Señor en la Palabra y en la Eucaristía, preparándonos con el ayuno, limosna, oración y una buena Confesión.  (Por: R.P. Segundo Díaz)
 

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