
Chimbote en Línea (Por: Víctor Pasco) Es la hora de los cuervos, la hora en que comienza el día y nos damos la oportunidad de levantarnos de nuestras camas y decir: “Estamos vivos, presencien a los hijos de la noche”.
El basurero se anuncia con un estrepitoso sonido. Las cucarachas cruzan en fila india por medio de la pista. El circo está completo, ya no hay sitios vacíos.
Ha llegado el día, niña.
Nos más buses, no más gente haciendo filas enormes para nada, la ciudad nos pertenece. Estamos solos en medio de la noche.
El chamán va a iniciar el ritual. Tenemos que estar allá en dos horas.
Cruza por la niebla del alba, salta para no pisar las líneas de fuego que dividen cada metro cuadrado a nuestro alrededor.
No sueltes mi mano que si te quedas muy atrás puedes desaparecer y quién sabe a qué lugar extraño te llevará la noche, el alcohol y todo lo que ingerimos para estar despiertos.
Somos los niños locos que mamaron del peyote mientras hervía. Hemos perdido la inocencia pero es perfecto así.
El ritual comienza, mi carta es la del gitano, tu carta es la del loco. Bebemos sedientos de lo que se nos ofrece y caemos en trance. Abro los ojos y soy un pez encallado en la playa. Vuelvo a abrir los ojos y ya es de mañana…
Duerme, este tiempo y espacio no nos pertenece.
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