
Chimbote en Línea.- Neisy Espinoza Miranda, docente de Psicología de la Universidad Tecnológica del Perú (UTP) Campus Chimbote, señala que la actividad física es una herramienta clave para fortalecer la relación entre cuerpo y mente, debido a su influencia en la regulación de las emociones y la respuesta frente al estrés. La actividad física favorece la liberación de sustancias asociadas al bienestar, como las endorfinas, y contribuye a regular la respuesta del organismo frente al estrés. Además, ayuda a mejorar el estado de ánimo, fortalecer la sensación de control personal y promover hábitos saludables que benefician la salud mental.
- Realiza caminatas conscientes todos los días. Caminar durante 20 a 30 minutos, a un ritmo moderado, permite liberar tensiones acumuladas. Se recomienda hacerlo prestando atención a la respiración y al entorno, evitando el uso del celular, para potenciar el efecto relajante y mejorar la claridad mental.
- Incluye estiramientos en la rutina. Dedicar al menos 10 minutos al día a estirar el cuerpo o practicar posturas básicas de yoga ayuda a reducir la tensión muscular y a calmar la mente. Esta práctica es especialmente útil al iniciar o finalizar la jornada.
- Utiliza el baile como herramienta de liberación emocional. Bailar con música de tu preferencia, sin preocuparse por la técnica, es una forma efectiva de reducir el estrés. Esta actividad mejora el estado de ánimo, estimula la energía y permite expresar emociones de manera saludable.
- Practica actividad aeróbica de forma regular. Trotar, montar bicicleta o realizar ejercicios cardiovasculares entre tres y cuatro veces por semana contribuye a regular los niveles de estrés. Lo importante es mantener un ritmo adecuado a la condición física personal y ser constante.
- Participa en actividades físicas grupales. Integrarse a deportes o ejercicios en compañía de otras personas fortalece los vínculos sociales y aumenta la motivación. El apoyo social es clave para reducir el estrés y generar una sensación de bienestar sostenida.
Adoptar estas prácticas requiere un compromiso personal. Iniciar con pequeñas acciones y mantener la constancia puede marcar una diferencia significativa en la salud mental y la calidad de vida. Si bien la actividad física es una herramienta importante para cuidar la salud mental, cuando el estrés se mantiene durante mucho tiempo o afecta significativamente la vida diaria, es recomendable buscar ayuda profesional.




