domingo, 23 de agosto de 2026
Libre Opinión

Imagen de Pedro Alva

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Imagen de Pedro Alva

Chimbote en Línea (Ricardo Ayllón)  Nos reponíamos de la partida del periodista Manuel “Lechuza” Arellano, y la inesperada noticia de la muerte de Pedro Alva García nos dejó en blanco. Abogado de profesión y gran intelectual, Alva fue un voraz lector y muy inquieto del transcurrir de la ciudad de Chimbote. La noticia de su deceso nos la da Rosita Pariachi, amiga de Río Santa Editores, y corremos al teléfono para hablar con el abogado Alberto Robles Guibovich y con su hermano Percy, viejos amigos de Alva, quienes nos brindan información para esta nota.



“Pedro es el mejor abogado que ha tenido Chimbote”, nos dice sin temblor en la voz Alberto Robles, y nos cuenta buena parte de su vida: Pedro Wilfredo Alva García nació en Huari el 14 de marzo de 1943, fue hijo del escribano pomabambino Porfirio Alva Hidalgo, quien trajo a su hijo a la costa para que estudie Derecho en la Universidad Nacional de Trujillo, donde fue promoción 1969. En Chimbote se casó con Nila Galarreta y fue padre de María Cecilia, Mirko y Vladimir Alva Galarreta. Aquí laboró primero en la Junta de Vivienda de EMADI (ex Enace), luego pasó a Siderperú, donde comenzó como asesor legal y alcanzó el cargo de gerente de Relaciones Humanas. Sus últimos trabajos (además de su práctica autónoma como jurisconsulto) fueron de asesoría permanente en la Universidad Nacional del Santa y la Asamblea Nacional de Rectores.

Pero nosotros recordamos también a Alva García por sus enterados artículos en la revista “Altamar” sobre la pasada década del ’60, en los que desarrolló aspectos ineludibles como la historia de la Corporación Peruana del Santa, el desastre ecológico de la bahía, los planes reguladores de Chimbote, la masacre del puente Gálvez y las oleadas de migrantes. Textos que el lector puede encontrar ahora en el libro de crónicas reunidas por Jaime Guzmán Aranda: “Chimbote, entre el fuego y el amor”.

Fue precisamente Guzmán quien nos habló de él y nos garantizó que si un día entrábamos a su casa conoceríamos una de las bibliotecas personales más copiosas de Chimbote, y no se equivocó. Este amor por los libros, la indagación bibliográfica y aspectos oscuros de la formación de nuestra ciudad, hizo que la Municipalidad Provincial del Santa le encomiende un informe sobre la Comunidad de Indígenas de Chimbote y Coishco, y Alva entregó un documento amplio y pormenorizado sobre tal entidad. El 16 de marzo de 2003 Pedro Alva puso en manos del municipio el Informe N° 013-2003 PWAG y zanjó el tema del siguiente modo: “en realidad, ya no existen en este Puerto terrenos de propiedad de la Comunidad Campesina de Chimbote y Coishco, y el dominio inscrito a favor de dicha Comunidad (…) ha quedado reducido a cero”.

Su perfil bajo pese a que fue “un serrano querendón” como lo califica afectuosamente Alberto Robles Guibovich, coincide con su silenciosa partida, pero no con el gran amor y conocimiento que tuvo sobre Chimbote, este ingrato puerto que fue pese a todo, y sin duda alguna, su segunda tierra.


 

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