Contralor: el control debe ser objetivo, ajeno a sesgos políticos y centrado en proteger el interés público
Chimbote en Linea.-Durante la jornada inaugural de la Cumbre Internacional de Lucha contra la Corrupción, el contralor general César Aguilar manifestó que el Perú está pasando por una coyuntura particularmente sensible, que está marcada por un proceso electoral y por situaciones que han generado legítimas demandas de mayor transparencia en la actuación de actores públicos, por lo que la labor del control gubernamental debe ser objetiva, ajena a sesgos políticos y centrado exclusivamente en la protección del interés público.
“En escenarios como este, el control gubernamental trasciende su
función técnica para asumir una dimensión institucional más profunda y se
convierte en un factor de equilibrio republicano. No es un instrumento de
confrontación ni un actor del debate político; es el mecanismo que preserva la
regularidad del sistema, garantiza la legalidad en el uso de los recursos
públicos y protege el principio de responsabilidad en la gestión del Estado”,
dijo antes las autoridades y representantes de 32 Entidades Fiscalizadoras
Superiores (EFS) del exterior.
Por ello, subrayó que, en tiempos de mayor tensión política, la
fortaleza de una democracia no se mide por la ausencia de cuestionamientos,
sino por la solidez de sus instituciones de control y es así que la
Contraloría General actúa como garante de esa estabilidad institucional,
asegurando que la administración de los recursos públicos se mantenga dentro de
los márgenes de la ley, la eficiencia y la transparencia.
En materia de lucha contra la corrupción, Aguilar indicó que, en
términos económicos, la corrupción genera una asignación ineficiente de los
recursos públicos, distorsiona la competencia, eleva los costos institucionales
y deteriora la productividad del gasto estatal.
“Cada sol indebidamente utilizado no representa solo una pérdida
financiera; implica menor inversión en infraestructura, salud, educación y
oportunidades para la población. En consecuencia, se erosiona la rentabilidad
social del gasto público, entendida como la capacidad del Estado de transformar
recursos fiscales en bienestar colectivo”, puntualizó.
En ese sentido, señaló que la lucha anticorrupción no puede limitarse a
la sanción posterior del ilícito, sino que debe estructurarse como una política
pública de gestión anticipada de riesgos, orientada a proteger el valor público
antes de que el daño se materialice. Es por ese motivo que la Contraloría
General de la República del Perú ha adoptado, como eje estratégico de su
gestión, un enfoque preventivo sustentado.
Bajo este contexto, la Contraloría General de la República del Perú
viene promoviendo y orientando su modelo de control hacia la consolidación de
un sistema de análisis prospectivo, basado en la evaluación de riesgos,
interoperabilidad de información, trazabilidad de procesos contractuales y
monitoreo estratégico de sectores críticos como infraestructura vial, educativa
y hospitalaria.
“Somos plenamente conscientes de las restricciones presupuestales y
estructurales que enfrenta nuestra institución. Sin embargo, la calidad del
control no se define por la magnitud de los recursos asignados, sino por la
solidez del planeamiento estratégico, la fortaleza institucional y la
independencia técnica con la que se actúa”, comentó el titular de la EFS del
Perú.
Manifestó que la experiencia demuestra que los Estados que consolidan
esquemas preventivos robustos no solo reducen el costo fiscal de la corrupción,
sino que fortalecen la confianza institucional, disminuyen la incertidumbre
regulatoria y generan condiciones más estables para la inversión y el
desarrollo sostenible.
Intercambio de experiencias
A su turno, Mohamed El-Faisal Youssef, presidente de la Autoridad
Estatal de Responsabilidad de Egipto y presidente de la Organización
Internacional de Entidades Fiscalizadoras Superiores (INTOSAI), mencionó
que la cumbre se convertirá en una excelente oportunidad de intercambiar
experiencias y entender las tendencias globales en lucha contra la corrupción,
lo cual es un reto global muy complejo, que implica desarrollar métodos
innovadores.
En ese sentido, manifestó que el fenómeno de la corrupción requiere la
aplicación de estrategias proactivas por parte de las autoridades y entre las
cuales están las Entidades Fiscalizadoras Superiores (EFS), con el objetivo de proteger
el correcto uso de los recursos públicos y promoviendo la transparencia a nivel
internacional.
Por ello, subrayó que la comunidad internacional debe jugar un rol
estratégico en un contexto de cooperación entre los países y sus autoridades,
respetando sus jurisdicciones y normativas para combatir la corrupción,
acompañado de aplicación de los inmensos avances tecnológicos que se ven en el
mundo. “La lucha contra la corrupción debe ser una agenda internacional”,
indicó.
Políticas anticorrupción globales
La primera Mesa de Alto Nivel de la cumbre, denominada “Políticas
anticorrupción globales y rol estratégico de las EFS en la lucha contra la
corrupción transnacional”, reunió a una serie de especialistas como Walter
Sosa Funes, presidente de la Corte de Cuentas de la República de El
Salvador, quien subrayó que los desafíos actuales de la lucha anticorrupción
incluyen la necesidad de una mayor colaboración entre gobiernos y el uso de
tecnologías avanzadas para detectar y combatir la corrupción transnacional.
También manifestó que a través de la cooperación internacional se debe
fomentar la capacitación constante al talento humano de las EFS, es posible
avanzar en la lucha contra la corrupción. “Todas las instituciones públicas
tienen un papel crucial en la lucha anticorrupción, adoptando prácticas éticas
y promoviendo una cultura de integridad en todas sus acciones y decisiones,
mientras que las EFS deben garantizar que los sistemas de integridad no
fallen”, acotó.
A su turno, Ľubomír Andrassy, presidente de la Oficina
Superior de Auditoría de la República Eslovaca, puntualizó que tener EFS
fuertes e independientes es algo relevante para el sector público de los
países, así como procedimientos internos de alta calidad y una mejora de las
herramientas y métodos de auditorías. También consideró clave tener una
comunicación transnacional y un intercambio de información vinculado a la lucha
anticorrupción.
Finalmente, Olivier Inizan, representante regional adjunto de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito - UNODC para la Región Andina y el Cono Sur, subrayó que la lucha contra la corrupción requiere un liderazgo político sostenido, cooperación efectiva y la plena implementación de la Convención de las Naciones Unidas contra la Corrupción (UNCAC por sus siglas en inglés).
Otras políticas clave que resaltó fue el rol de las EFS en la integridad pública, ya que las EFS fortalecen la transparencia, la rendición de cuentas y la confianza en la gestión pública; promover alianzas entre la UNODC y OLACEFS para generar resultados concretos y sostenibles en lucha contra la corrupción; e impulsar la innovación tecnológica en el control mediante la integración de la Inteligencia Artificial y el análisis de datos para anticipar riesgos y robustecer los sistemas de control.