
Chimbote en Línea.- (Por: Ricardo Ayllón) Con el precedente del opúsculo de poesía “Cuadros rotos”, la literatura de Julio B. Orbegozo Ríos (Otuzco, La Libertad, 1939) se sustenta principalmente en la narrativa, género donde –inicialmente– le costó mucho luchar contra sus rigores formales, siendo su trabajo al principio solo el reflejo de lo que significa tener el sano fervor por la escritura, intentando salir airoso de la experiencia.
Así, sus primeros libros de cuentos, “Brumas sobre el puerto” (1990) y “Los cutreros” (1993), constituyen sugestivos y perceptibles modelos de un oficio signado por el autodidactismo y la persistencia (factor común en el contexto de esos años), y no obstante la ausencia de destreza en el manejo idiomático, ganan puntaje cuando el autor acude con empecinamiento a tópicos poco visitados en su momento por otros narradores, como la crudeza de los trastornos sociales, la marginalidad y el drama del desamparo.
Cuando en 1997 aparece “Los zapatos rotos”, hallamos, sin embargo, una escritura más limpia; aquí los descuidos en el acabado ortográfico son menores y la intención estética de sus contenidos se distingue mejor. La acertada elección en el origen popular de sus personajes brinda una luz más despejada a sus objetivos, y hallamos entonces una obra consciente de la necesidad de concretar un mensaje social identificable. Sobre esta base, Orbegozo Ríos emprende una revisión de su narrativa, selecciona algunos de sus cuentos publicados e incluye otros para ofrecer, el año 2010, “En busca de un lugar. Cuentos para estudiantes”, en dos tomos.
El primero, pensado en una lectoría netamente infantil (últimos años de primaria), sabe manejar un estilo diáfano y definido, y podemos hallar lo mejor de su autor: la sencillez en el manejo de la trama y la inmediatez en el precepto moral. Son doce historias breves cuya limpieza en el mensaje destila el anhelo de que sus lecciones se impregnen en el corazón de los pequeños lectores. El segundo tomo, por otra parte, se dirige a un lector adolescente (primeros años de secundaria), y hallamos en su docena de relatos el deseo de brindar su versión particular sobre la deshumanización de nuestra sociedad, buscando azuzar no solo los reflejos emocionales del joven lector, sino también su conciencia crítica y espiritual.
Pero la trayectoria escritural de Orbegozo no está enmarcada únicamente en la creación, el año 2007 entregó, como homenaje a Chimbote por su centenario, “Semblanzas porteñas”, un amplio repaso (390 páginas) de muchos de los protagonistas del trascurrir local trabajado desde cuatro aspectos básicos: histórico-político, literario, educacional y católico. Tal información es precedida por escenas, semblanzas y anotaciones referidas a capítulos importantes de nuestra institucionalización, convirtiéndose en un obligado libro de consulta para quienes indagan en el acontecer histórico de la ciudad. De este modo, Orbegozo Ríos ha logrado exponer la singularidad de su crítica social en los temas de sus cuentos, y alimentar de identidad local con sus enterados retratos biográficos. Nosotros se lo agradecemos.




